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Carlos Garófalo, instructor de Maha Yoga y músico
extraordinario, recrea un ambiente especial con instrumentos
de India y Japón: taikos, kim, tambores, campanas, bansuris,
ocarinas y sitar. Sobre ese marco la Voz como instrumento definitivo,
con el poder de la palabra en lengua sánscrita como expresión
originaria. Un entorno budista abierto a una experiencia universalista.
Completan el contexto las pistas con cantos y sonidos de etnias
que amplían un espacio a la cosmovisión del sentimiento
devocional.
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